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Voy a Renunciar

"Cada vez que un automóvil pasaba por la calle o entraba al estacionamiento, el polvo se levantaba y entraba a la tienda.

Por lo tanto, teníamos un empleo en tanto no hubiera aire acondicionado.


Durante tres semanas Mike y yo trabajamos bajo las órdenes de la señora Martin tres horas. Al mediodía nuestro trabajo estaba terminado y ella dejaba caer tres monedas de 10 centavos en nuestras manos. Ahora bien, a la edad de nueve años a mediados de la década de 1950, 30 centavos no era una cantidad emocionante. Los libros de tiras cómicas costaban 10 centavos, por lo que yo generalmente gastaba mi dinero en tiras cómicas y me iba a casa.


Al llegar el miércoles de la cuarta semana yo estaba listo para renunciar. Había aceptado el trabajo sólo poque quería aprender a hacer dinero con el papá de Mike, y me había convertido en un esclavo por 10 centavos la hora. Además de lo anterior, no había visto al papá de Mike desde el primer sábado.


—Voy a renunciar —le dije a Mike ala hora del almuerzo. El almuerzo escolar era miserable. La escuela era aburrida, y ahora no tenia siquiera mis sábados. Pero en realidad eran los 30 centavos lo que me molestaba.


Esta vez Mike sonrió.


—¿De qué te ríes? —le pregunté con molestia y frustración.

—Papá dijo que esto iba a ocurrir. Me pidió que nos reuniéramos con él cuando estuvieras listo para renunciar.


—¿Qué? —le pregunté indignado—. ¿Estaba esperando que se me agotara la paciencia?


—Algo parecido —dijo Mike—. Papá es diferente. Su manera de enseñar es distinta a la de tu papá. Tu mamá y tu papá hablan mucho. Mi papá es un hombre reservado, de pocas palabras. Espera al sábado. Le diré que estás listo.


—¿Quieres decir que me ha puesto a puebla?

—No, realmente no. Pero puede ser. Papá te explicará el sábado."


Kiyosaki, R. (2006, pp-47) Padre rico,Padre pobre. Que le enseñan los ricos a sus hijos acerca del dinero, ¡Que los pobres y la clase media no!. México. Editorial Aguilar.



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