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Una lección no esperada.

Érase una vez un panadero cuyos clientes eran reconocidos por su gran exigencia. A pesar de su fatiga, él siempre se levantaba muy temprano para entregar pan calentito, pero nadie valoraba su trabajo. Un día, decidió darles una lección a los clientes, así que no repartiría pan durante los próximos 5 días.


Esperaba que de esta forma pudieran valorar su trabajo.

Los clientes no sabían qué había pasado con el panadero y no se preocuparon por preguntar. Al sexto día, el panadero regresó orgulloso, pensando en cuánto sus clientes lo habrían necesitado. Sin embargo, se llevó una gran sorpresa cuando descubrió que ya lo habían reemplazado por otro panadero.


Pan

Moraleja: Todos somos necesarios, pero nadie es indispensable.

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