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¿Cómo una Decisión Puede Cambiar tu Vida?

La vida está llena de diferentes opciones, desde que somos concebidos en el vientre de nuestra madre empezamos a elegir qué sabores nos gustaría probar antes de nacer; por ejemplo, una joven que se embaraza de pronto empieza a sentir interés y antojo por alimentos que ni ella sabía que le gustaban.


Una anécdota que despertó mi interés...


Fue la que me contó una chica, la cual durante su embarazo experimentó un antojo super

raro. Ella vive en un prestigiado lugar de Puebla y visitaba a sus padres cada tres meses, los cuales viven un rancho al norte del país, dedicándose a la crianza de diferentes animales como chivos, borregos, gallinas, vacas etc.

Cuando se enteró de que estaba embarazada llamó a sus padres para informarles que los iría a visitar tan pronto como su trabajo lo permitiera. Pasaron casi noventa días y por fin tenía tiempo para ir a ver a los futuros abuelos; sin embargo, estaba un poco preocupada porque últimamente había tenido náuseas surgidas “de la nada” por diferentes olores que prevalecen en la ciudad, siendo malestares provocados por el embarazo.


Durante el viaje no pudo comer nada...


Todo le desagradaba, incluyendo los caramelos que su esposo le había regalado para el camino. Entre sus molestias llegó a su mente una nueva preocupación, ya que recordó que desde pequeña siempre le había desagradado el olor de los animales y con el proceso de gestación no sabía qué consecuencias podría desatar esta situación. Al llegar al rancho, sus padres la estaban esperando y la emoción hizo que su preocupación desapareciera; mientras caminaba para entrar a la casa surgió un antojo super raro y curioso, puesto que iba pasando por el establo de las vacas y al tener contacto con el olor a estiércol de éstas, en vez de desagradarle como lo hacía cuando era pequeña, fue todo lo contra


rio ya que tuvo el deseo de probarlo… Este peculiar anhelo se lo comentó a su madre y ella le dijo que en su pueblo hay un dicho:


“Si estas embarazada y algo se te antoja, deberás satisfacer este deseo o el pequeño nace con cara de aquel capricho”. ¿Perdón?...

Afortunadamente el niño de esta joven es muy apuesto y es ahí donde nace la duda… ¿Lo habrá probado?


El punto aquí es, ¿será que los antojos repentinos que tienen las mujeres embarazadas son opciones de sabores que él bebe quiere probar y manda esa sensación que se traduce en antojo para que las futuras mamás lo prueben y él pequeño satisfaga su curiosidad?


Tal como podemos leer y experimentar, nuestra vida está llena de opciones y somos libres de elegir la que mejor nos convenga, algunas decisiones nos darán un resultado positivo y otras no tanto, pero en cualquiera de los casos nos quedará alguna lección; una experiencia que nos ayudará a ser cauteloso para no volver a equivocarnos… Bueno, la verdad es que no; seguiremos equivocándonos y aprendiendo, después de todo quien más se equivoca es quien más aprende.

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