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Sintiéndose poderoso.

No te tengo miedo dijo un mosquito a un feroz oso. Puedes tener grandes colmillos y garras, pero no eres más fuerte que yo. Para demostrártelo, te reto a un duelo. El mosquito comenzó a picarle repetidamente la nariz al oso, donde no tenía pelo. El oso no podía hacer nada, ya que al intentar defenderse se arañaba a sí mismo. Así que se dio por vencido y se retiró.

Sintiéndose poderoso, el mosquito comenzó a presumir por todos lados y sin darse cuenta quedó preso en una tela de araña. Mientras esta lo devoraba, el mosquito no podía creer que, habiendo vencido a uno de los animales más poderosos, perecería ante un insignificante animal.


oso

Moraleja: El orgullo y la arrogancia pueden llevarte al desastre.

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