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Palabras bonitas

Un cuervo encontró una rica y enorme fresa, subió hasta la copa de un árbol para degustarla sin que nadie lo molestara, cuando iba a empezar a comerla, una zorra lo vio y comenzó a elogiarlo. "Qué hermoso cuervo eres", dijo la zorra, "imagino que tu sonoro canto debe ser igual de hermoso que tus bellas y brillantes plumas". El cuervo quedó impactado con lo que decía la zorra y, al no estar acostumbrado a recibir halagos, se desvaneció y comenzó a cantar para impresionar más a la zorra. Sin embargo, al abrir el pico, se le cayó la fresa y la zorra astuta la pescó. Después de tener la fresa en sus garras, la zorra se marchó diciendo: "Aparte de feo, tonto".


zorra

Moraleja: No siempre las palabras bonitas esconden buenas intenciones.

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