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No todas las personas son tan buenas como aparentan.


Erase una vez un zorro que cayó en un pozo profundo. Después de varios intentos fallidos por salir, decidió descansar un poco. En ese momento, un borrego despistado pasó por allí y le preguntó si el agua estaba fresca. El zorro respondió entusiasmado que sí lo era y le sugirió que saltara para comprobarlo. El borrego, confiando en las palabras del zorro, saltó sin pensar. Sin embargo, el zorro aprovechó la oportunidad y usó la espalda del borrego como trampolín para salir del pozo, dejándolo atrapado. La borrego suplicó ayuda al zorro, pero este simplemente se marchó.


Zorro

Moraleja: No confíes ciegamente en las palabras de los demás. Asegúrate de conocer realmente a las personas antes de depositar tu confianza en ellas, ya que algunos pueden aprovecharse de tu buena voluntad para su propio beneficio.



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