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No dejes que la codicia te ciegue

No permitas que la codicia te ciegue ante lo que ya posees. Puede ser algo pequeño, pero después de todo, ya es tuyo.


Érase una vez un gato que con mucho esfuerzo logró capturar a un pequeño ratón para la cena. Lo llevaba en el hocico y, a pesar de sus esfuerzos, el ratón no podía liberarse. Mientras cruzaba el jardín, el gato se topó con un gran espejo. Al mirarse en él, vio a otro gato con un ratón mucho más grande que el que él poseía. Sin pensarlo, se abalanzó para quitárselo, pero en vez de eso chocó con el gran espejo y se quedó sin su ratón y sin el ajeno.


Moraleja: Valora lo que ya tienes, puesto que, en tu afán de obtener más, corres el riesgo de perderlo todo, incluso aquello que más quieres.


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