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Más que un Pequeño Tornillo

Había una vez un empresario que había adquirido una súper computadora. Con ella, aumentaría la producción y reduciría los costos considerablemente. Sin embargo, cada vez que encendía la computadora, ésta perdía potencia hasta apagarse. Después de que varios especialistas la revisaran sin éxito, decidió publicar un anuncio buscando a alguien que pudiera resolver sus problemas.

Muchos asistieron, pero también fracasaron en su intento. Un día, llegó un hombre de edad avanzada con un pequeño maletín de herramientas. El gerente dudaba de su capacidad para resolver el problema de un equipo altamente sofisticado, pero al final le dio la oportunidad de revisarlo.

El hombre encendió la computadora y, gradualmente, se apagó como era de costumbre. Después de unos minutos de meditar, sacó un desatornillador de cruz, giró un pequeño tornillo y la volvió a encender. Todos quedaron sorprendidos al ver que esta funcionaba perfectamente.

El gerente, sintiéndose avergonzado, comentó que le pagaría en ese momento el costo de su servicio. El anciano, con seriedad, le dijo que eran 10,000 dólares. Al escuchar eso, el gerente se quedó atónito y respondió: "10,000 dólares por girar un pequeño tornillo es mucho dinero, pero si me justificas tu trabajo en una nota, te los pagaré".

El anciano sacó una pequeña libreta y escribió lo siguiente: "Apretar un tornillo: 10 dólares, saber qué tornillo apretar: 9,990 dólares".

Super computadora

Moraleja: El valor de un trabajo no siempre radica en la tarea en sí misma, sino en el conocimiento y la experiencia necesarios para llevarla a cabo de manera efectiva. El anciano entendía qué tornillo era el responsable del problema y cómo solucionarlo, lo cual requería conocimiento y habilidad específicos

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