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La preocupación no resuelve nada


En un pueblo muy lejano, un sabio era visitado diariamente por muchas personas que iban en busca de sus consejos. Ellas persistentemente se quejaban de los mismos problemas una y otra vez. Cansado el sabio de escuchar siempre lo mismo y ver que no llevaban a cabo sus consejos, decidió darles una lección. Un día contó un chiste aburrido y largo. Todos se quedaron desconcertados, pero aun así sonrieron para no hacer sentir mal al sabio. Después de horas de escuchar el mismo chiste, las personas ya no sonreían, y fue cuando el sabio les dijo: "No pueden reírse del mismo chiste una y otra vez, entonces ¿por qué siempre vienen y me cuentan los mismos problemas una y otra vez?"


Moraleja: Preocuparse no resuelve nada.

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