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Entre Amigos y Garras

Dos amigos caminaban plácidamente en el bosque, de pronto apareció un gigantesco oso. Ambos empezaron a correr y, de repente, uno de ellos recordó que llevaba sus tenis en la mochila. Así que se detuvo y comenzó a cambiarse los zapatos que llevaba por los tenis. El otro amigo, preocupado, se detuvo y le dijo: "¿Qué haces? Tenemos que seguir corriendo, por más que te pongas tenis, no vas a ser más veloz que el oso".


Oso

Su amigo, sin pensarlo, lo miró a los ojos y le dijo: "No necesito correr más rápido que el oso, solo necesito correr más rápido que tú".


Moraleja: No todos los que sonríen son necesariamente amigos verdaderos.



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