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El Tiempo: Tu Mayor Tesoro en la Vida

Era una tarde fría, tal vez la tarde más fría que Adrián había sentido…, de pronto un sentimiento de nostalgia y tristeza le invadió.


Se encontraba sentado en un pequeño tronco, sabía que esperaba a alguien, pero no estaba seguro de quien se trataba. Llegó un sujeto que se le hizo familiar, de esas personas que conoces de algún lado, aunque no las recuerdes de dónde. El hombre se sentó al lado y pregunto:


—¿Listo para iniciar el viaje? —


¿Viaje?, — pero nadie me había avisado que iba a salir de la ciudad. No traigo equipaje,

pasaporte ni dinero, además no he avisado a mi familia — …


— No te preocupes ellos ya están enterados y estarán bien… pero cuéntame ¿cómo te has sentido últimamente? —.


— Pues un poco cansado, me duele la cabeza y no he tenido tiempo de nada — …


— Si, entiendo, pero ahora podrás descansar es tiempo de irnos, ¡tu vida se acabó! —.


—¿Cómo?, no entiendo, ¿acaso he muerto? — …


— No, simplemente te debes despedir de este mundo material. Tal vez no esperabas esto, pero vamos, ¡así es la vida!, sabías que ibas a morir tarde o temprano. Afortunadamente has tenido 32 años para vivir, hay personas que solo tienen un segundo…


El hombre asombrado preguntó: —¿Ya?, ¿tan pronto?, ¿y mis planes? —....


— Lo siento, ya no puedo darte más tiempo, es el momento de tu partida —.


—¿Y mis pertenencias?, ¿qué pasará con ellas?


—¿Cuáles pertenencias? Si te refieres a la ropa y dinero eran cosas de la tierra ¡no eran tuyas!, ahí se crearon y ahí se quedan —.


—¿Qué pasará con mi trabajo y mi familia? —.


— Bueno, nadie es indispensable en el trabajo. Sin duda encontrarán a alguien más que se estrese en tu lugar, otra persona que quiera pasar horas extras de angustia y enojo porque no puede resolver esos “pendientes” y dejará de lado las cosas importantes como ir a cenar con la familia. Pero no todo es tan malo, si lo piensas, mañana tus compañeros de trabajo dirán que eras buena persona y tal vez te manden un arreglo de flores mientras piensan ¿quién puede ganarse tu puesto?…


¡Es increíble, aun sabiendo que ya no regresarás te sigues estresando y preocupando por el!… En cuanto a tu familia, te recordarán y te llevarán en su corazón, ¡no de todos!, pero esperemos que sí de algunos… y en los demás pasará poco tiempo, te olvidarán, pelearán las cosas que dejaste y seguirán su camino—…


Adrián empezó a llorar, —¡no es justo!, trabajé mucho tiempo para hacer mi casa, mi carro y ahora me voy. Todo se queda, desperdicie mi vida y no la disfrute—…


De pronto sintió la mano del aquel sujeto en el hombro. En ese momento una calidez extraña recorrió su cuerpo y pasaron por la mente todos los momentos divertidos que Adrián había vivido al lado de sus padres, amigos e hijos, recordó cuando era pequeño y protegió a su perro; cuando se enamoró por primera vez y le rompieron el corazón; como se desvelaba cuidando a su bebé mientras le cantaba una canción, y muchas cosas más…


—Vez, ¡no todo fue tan malo como lo parece!, ¡dime aprendiste algo! — Exclamó la persona que tenía al lado.


—Creo que sí. Desafortunadamente lo aprendí muy tarde y ahora sé que, si tuviera otra oportunidad, no trabajaría horas extras y dedicaría más tiempo a las personas que quiero… Después de todo, la felicidad es saber que, por el simple hecho de existir, lograste que alguien más fuera igual o más feliz que tu—.

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