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El Secreto Encantado de la Gelatina de Frambuesa

Había una vez un sobre de cien gramos de grenetina sabor fresa que vivía felizmente enamorada de un flan. Un día fue traicionada y quedó hecha polvo, se sentía tan mal que buscó un litro de agua a punto de hervir para ahogar sus penas. La cuchara que pasaba por ahí trato de consolar a la grenetina, pero no tuvo éxito; ella no quería saber más de su situación, así que sin pensarlo se lanzó al agua. La cuchara en su desesperación también se lanzó al agua y moviéndose en forma circular para rescatarla, pero después de cinco minutos dentro del agua se dio cuenta que ya nada podía hacer por ella.


En honor al recuerdo de la grenetina tomó el líquido, busco un recipiente coqueto para depositar la mezcla que se había generado y posteriormente esperó a que “las aguas se entibiaran”. Añadió un par de frambuesas y fresas partidas a la mitad y metió al refrigerador a quien alguna vez había sido su amiga grenetina.


Pasó el tiempo, alrededor de un par de horas; el refrigerador pensó que algo tan hermoso y rico no merecía estar en un lugar tan frio, así que consiguió una pequeña charola, tomó el recipiente y lo volteó dejando libre ahora a una hermosa y deliciosa gelatina de fresa.


Unas frambuesas y fresas que iban pasando quedaron impresionadas ante aquel monumento y decidieron subirse para admirar el horizonte, y sin darse cuenta crearon un postre que deleitaba a chicos y grandes.






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