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El orgullo que derribó a la rana

Érase una vez una rana preocupada porque se acercaba el frío invierno. Dos patos, queriendo ayudar, le sugirieron que emigrara con ellos. El único problema era que la rana no sabía volar, pero a cambio de eso, los patos tenían un súper cerebro. Así que la rana ingenió un plan: les pidió a los dos patos que tomaran una caña de ambos lados y así ella se sujetaría con la boca en el medio. Todo iba perfecto y comenzaron el viaje.


El problema surgió cuando pasaron cerca de un pueblo. Los animales quedaron suspendidos en el aire, y al ver tal evento, muchos espectadores comentaron: "¡Guau, qué idea tan sorprendente! ¿A quién se le ocurrió?". La rana, sintiéndose orgullosa de su invento, abrió la boca y dijo: "Se me ocurrió a mí".


En ese momento, la rana se dio cuenta de que su orgullo había acabado con su vida.


Patos

Moraleja: El orgullo excesivo y la vanidad pueden ser perjudiciales y llevar a consecuencias negativas.

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