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El monarca egocéntrico

Érase una vez un monarca extremadamente egocéntrico. Estaba acostumbrado a ser adulado por todos en su reino, excepto por un sabio que nunca lo elogiaba. Movido por su ego, el monarca decidió que también debía elogiar al sabio.


Fue a visitarlo y le dijo: "Te daré el 20% de mi fortuna por adularme". El sabio respondió: "Ese reparto es demasiado desigual para merecer mis alabanzas, ¿no crees?". El monarca, decidido a obtener los elogios, dijo: "Te daré la mitad, hijo mío". El sabio respondió: "Si hicieras eso, estaríamos en igualdad y no habría motivo alguno para que te adulase". El monarca, sin rendirse, propuso: "¿Y si te diera toda mi fortuna?". El sabio respondió con calma: "Incluso si me dieras toda tu fortuna, ¿por qué debería adularte? En ese caso, yo sería el rey".


Pensante

Moraleja: No podemos esperar ser elogiados y valorados por los demás simplemente por nuestras posesiones o títulos.

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