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Algo muy especial.

Érase una vez un niño que estaba orando y decidió pedir algo muy especial: Dios, por favor, conviérteme en un celular.

Quisiera vivir lo que vive el celular en casa, es decir, tener toda la atención, que me tomen en cuenta cuando sueno, ser aquel al que todos quieren escuchar sin interrumpir ni cuestionar.

Quisiera sentir el cuidado especial que recibo cuando me caigo por error, que papá juegue conmigo cuando llegue a casa aunque esté cansado por el trabajo, o que mamá me busque si se siente aburrida o sola en vez de ignorarme. También quisiera que mis hermanos se peleen por jugar conmigo.

Dios, no pido mucho, solo vivir lo que vive cualquier celular.


Niño

Moraleja: No descuides lo más valioso que tienes.

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